Todo comenzó con una propiedad en el corazón del bosque de Isidro Fabela — un espacio que la familia había cuidado por generaciones. Los fines de semana, reuniones familiares y celebraciones íntimas llenaban cada rincón con la calidez de lo genuino.
En 2013, abrimos las puertas formalmente. La filosofía siempre fue la misma: hospitalidad auténtica, naturaleza sin alterar, y el cuidado que solo una familia puede ofrecer. Hoy, más de 200 familias han celebrado aquí sus momentos más importantes — y cada uno de ellos lleva un pedazo de La Hermosa consigo.